NP 18 04 2016

Están situados en el Ayuntamiento, las oficinas de Valdeluz, los parques de perros grandes y pequeños, el Centro Cultural y el Centro Deportivo Municipal ‘Valdeluz’


Además de la red municipal de toilecanes, dispensadores, papeleras y sanecanes, que está compuesta por una veintena de elementos, el Ayuntamiento de Yebes acaba de poner en marcha seis puntos para la recogida permanente de bolsas con las que los propietarios de perros pueden retirar las cacas de sus mascotas de la vía pública. Estos dispensadores se ubican en el propio edificio del Ayuntamiento, las oficinas municipales de Valdeluz, el Centro Cultural, los parques de perros grandes y pequeños y el Centro Deportivo Municipal ‘Valdeluz’. De esta forma, el Gobierno municipal facilita el cumplimiento por parte de los dueños de las normas de convivencia cívica previstas en la Ordenanza reguladora de la tenencia y posesión de animales.

Bajo el lema ‘¡¡Recoge lo que tu perro no puede!!’, esta campaña pretende inculcar hábitos saludables de comportamiento entre los propietarios de perros del municipio. La Concejalía de Medio Ambiente calcula que la población canina de Yebes y Valdeluz puede superar fácilmente los 300 individuos, cifra inferior al registro municipal de animales domésticos, que en estos momentos cuenta con poco más de un centenar de mascotas inscritas. Vidal Gaitán asegura que la observancia de las medidas previstas en la ordenanza es un “paso esencial” para sensibilizar a vecinos y dueños de perros de la necesidad de hacer un uso correcto de los espacios públicos y, de ese modo, demostrar que la convivencia es posible. “Los culpables de las conductas inadecuadas no son las mascotas sino los propietarios, que tienen la responsabilidad de inculcarles rutinas cívicas”, dice el edil de Medio Ambiente.

En los carteles se recuerda que la retirada de las deposiciones de los perros de la vía pública y zonas comunes del municipio está tipificada en la normativa vigente como un deber de los dueños. Este hábito de conducta inapropiado está considerado como infracción grave y puede ocasionar multas entre 750 € y 1.500 euros. “Antes de recurrir al régimen sancionador, es necesario que los propietarios se conciencien de la trascendencia que puede tener la vulneración de la norma”, advierte Vidal Gaitán. Consciente de la importancia de habilitar espacios para su disfrute, este municipio dispone de dos zonas específicas para perros: una en el Parque de la Paz y los Derechos Humanos, cuyo uso está restringido a los ejemplares de morfología y tamaño pequeño o mediano, y otra en las cercanías del parque ‘Federico García Lorca’ destinada a perros de razas grandes. Ambos recintos disponen de elementos de entrenamiento y obstáculos para la práctica del agility, y son las únicas áreas en las que está permitido que los canes puedan campar a sus anchas y sin correa.

El objetivo es que los beneficios adicionales que reportan los recintos de estas características reviertan en la comunidad. Entre otros, fomentar la propiedad responsable, el ejercicio y la socialización para los perros, y reducir el miedo y la agresividad de estas mascotas en un territorio neutral donde los dueños también puedan relacionarse y compartir experiencias. “Está demostrado que los dueños tienen menos problemas para cumplir con las ordenanzas y normas básicas sobre la tenencia de animales en un espacio abierto al público y adecuado a las necesidades de sus mascotas”, explica. En cuanto a las reticencias de los propietarios a registrar a sus mascotas, el Ayuntamiento de Yebes ya dictó un bando en el que, entre otras, recordaba la obligación de inscribir a los perros en el Censo municipal en un plazo máximo de 3 meses desde su nacimiento o un mes tras su adquisición, recogida o adopción.

El Ayuntamiento de Yebes insiste en que los mensajes de esta campaña de concienciación no son ni coercitivos, ni intimidatorios, ni punitivos sino que, muy al contrario, “tienen carácter informativo y de recordatorio”. La finalidad no es otra que arbitrar unas pautas de comportamiento que están regladas y tipificadas para los propietarios, que son los responsables últimos de la conducta de los perros. “Hay determinadas actitudes que son inadmisibles y vulneran las normas más elementales de convivencia y, lo que es peor, colisionan con los intereses de la mayoría de los vecinos”, abunda el concejal de Medio Ambiente, quien asegura que esta iniciativa pretende “demostrar que el respeto, la convivencia y la tolerancia son posibles” entre vecinos y dueños de perros. A este respecto, recuerda que “el desconocimiento de la norma no exime de su obligatorio acatamiento”.

 

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