Es la sexta fase del plan de renovación del alumbrado público en este municipio, que desde 2017 ha aminorado el consumo energético en un 60% y logrado un ahorro a las arcas municipales de más de 70.700 euros


 

Hasta un 65% de ahorro en el consumo eléctrico, mínimos costes de mantenimiento, superior vida útil gracias a la mejor eficiencia de carga, resistentes a las vibraciones y alta eficacia óptica. Son algunas de las ventajas de las lámparas LED que el Ayuntamiento de Yebes ha instalado en 70 farolas del Parque de la Paz y los Derechos Humanos de Valdeluz y que reemplazan a las viejas bombillas de vapor de sodio y los aparatosos báculos de globo.

Esta renovación del alumbrado público reduce la potencia instalada de setenta a 20 watios por cada punto de luz o, lo que es lo mismo, el consumo energético pasa de cuatro mil vatios a la hora a 1.400 w/h, por lo que la potencia media se sitúa en unos 1.000 w/h. Una prestación a la que hay que añadir las reducciones programadas de los consumos, que a partir de las diez de la noche y hasta el mediodía del día siguiente se limitan un 80% y desde la medianoche hasta las seis de la mañana se aminoran al 50%. Esta actuación completa la sexta fase del proyecto de renovación del alumbrado público, que se inició en 2012 con la sustitución de 192 puntos de luz en el casco urbano de Yebes.

Las añejas lámparas de vapor de sodio de alta presión han sido sustituidas por luminarias de tecnología LED que emiten una temperatura de color de 3.000º K, tienen una vida útil estimada de más de 100.000 horas y cuentan con un apantallamiento idóneo de 0º de inclinación, lo que evita emisiones de flujo hacia el cielo. “Es la potencia y angulación idóneas para evitar deslumbramientos y zonas de umbría demasiado oscuras y reducir de forma drástica la contaminación lumínica”, explica Vidal Gaitán. Que abunda en la necesidad de “dar ejemplo” de sostenibilidad y eficiencia energética por parte de un municipio que acoge desde hace más 45 años el Observatorio Astronómico de Yebes. Además de cumplir con las instrucciones para instalaciones de alumbrado público previstas en el Real Decreto 1890/2008, el objetivo es “mejorar la eficacia y ahorro energético de estos equipos, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, disminuir los efectos de la luz intrusa o molesta y limitar el resplandor luminoso nocturno”.

El Ayuntamiento de Yebes calcula que en un par de años se habrá amortizado la inversión realizada desde que en 2017 se inició el plan de renovación del alumbrado público con fondos propios. En estos cuatro años se han sustituido un total de 951 farolas en los cascos urbanos de Yebes y Valdeluz, a una media de 190 farolas/año, que ha tenido una repercusión directa en la Tesorería municipal y la potencia consumida. En términos de eficiencia se ha logrado un ahorro energético del 60% que, en valores absolutos equivale a 418.488 kilovatios, es decir, casi 83.700 kw/año. Con una “incidencia sobresaliente” en la factura de la luz que, en este periodo, se ha reducido un 63,5%, lo que se traduce en un ahorro para las arcas municipales de más de 70.700 euros o, lo que es lo mismo, 17.680 €/año. “La bombilla LED consume 2,5 veces menos que una de bajo consumo convencional y 8,9 veces menos que una bombilla incandescente, lo que significa una rápida amortización de la inversión”, concluye Gaitán.

Por no hablar de la repercusión que esta renovación ha tenido en el impacto ambiental y las emisiones de dióxido de carbono. Con la sustitución de las luminarias de vapor de sodio por tecnología LED en las 70 farolas de Valdeluz se evitará la emisión de 10,4 toneladas de CO2 a la atmósfera, que equivaldría a plantar 250 árboles. En los cuatro años de vigencia de este plan, el Ayuntamiento de Yebes ha impedido que se arrojaran 295 toneladas de CO2 al aire, un logro que se habría compensado con la plantación de al menos 7.462 árboles. El edil de Medio Ambiente insiste en que el objetivo de este plan “no es iluminar más, sino hacerlo mejor ahorrando energía y respetando el medio ambiente”. Se trata de proporcionar la luz justa dónde y cuándo se requiere, con una tecnología dinámica capaz de adaptarse al tráfico, la presencia de viandantes y las condiciones ambientales. “Pusimos en marcha hace cuatro años este plan pensando en concienciar y educar a las generaciones futuras en el respeto al entorno y el medio ambiente y en reducir el impacto ecológico”, defiende Miguel Cócera, alcalde de Yees, que está convencido que “el tiempo nos dará la razón”.

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