Los trabajos de Carlos Gómez-Trigo y Álex Rey compartieron ex-aequo el Premio del Jurado al Mejor Cortometraje y ‘Mi nombre es Koji’, ‘Ovni’, ‘Un pequeño paso’ y ‘Moon’ también se llevaron premio en un palmarés muy repartido


 

La comedia reinó en la tercera edición del Certamen Internacional de Cortometrajes del Espacio y Ciencia-Ficción de Yebes-Valdeluz ‘4661 Film Fest’. No solo porque seis de los nueve trabajos finalistas proyectados al público el pasado sábado 12 de marzo por la tarde hacían gala del humor para contar sus historias, sino porque cinco lograron alguno de los galardones que se entregaron en la posterior Gala de Clausura del festival.


En un futuro postapocalíptico, tres frikis encerrados en un coche discuten sobre un posible nuevo orden mundial. En el año 2024, un científico consigue la vacuna definitiva contra el coronavirus pero los efectos secundarios de la misma cambiarán su destino y el de toda la Humanidad para siempre. Son los dos argumentos de ‘Survivers’ y ‘La increíble vacuna del doctor Dickinson’, las dos películas que salieron triunfadoras en esta entrega de premios, porque, por primera vez en la historia de este concurso, compartieron ex-aequo el reconocimiento del jurado como Mejor Cortometraje. Ambos trabajos se llevaron también los galardones a Mejor Actriz para Stéphanie Magnin y Mejor Guion para Álex Rey, respectivamente, que recogieron en persona.


‘Mi nombre es Koji’, un cariñoso y divertido homenaje a Mazinger Z dirigido por David Muñoz, también consiguió dos trofeos, correspondientes a Mejor Actor (Wiman González) y a los Mejores Efectos Especiales (Jordi Porras y Daniel Antequera). Ningún miembro del equipo pudo trasladarse a Yebes, pero agradecieron los premios a través de sendos vídeos creados para la ocasión.


Por su parte, ‘Moon’, una pieza de videoarte realizada a partir de una composición jazzística y la animación tradicional, recibiría el reconocimiento a la Mejor Música Original para la banda Pfistermen’s Friends. Esta era la única película foránea seleccionada entre las finalistas, y el premio lo recogió personalmente la directora Maria Savaleva, una joven natural de San Petersburgo, estudiante y residente en Leipzig (Alemania), quien no solo agradeció el galardón en nombre del equipo, sino que dedicó buena parte de su presentación a posicionarse “en contra de esta y de todas las guerras” -a propósito de la situación actual en Ucrania- y a “que la cultura y el arte sean el área donde nos encontremos y compartamos conocimiento en paz”. Unas sinceras y emotivas palabras que arrancaron la ovación del centenar largo de espectadores que se habían dado cita en la carpa instalada ex-profeso junto al pabellón deportivo yebero.


El público decidió los dos premios restantes. Los más jóvenes -hasta 12 años de edad- eligieron ‘Un pequeño paso’, de Nacho Garvía y Jorge Moratal, como merecedor del Cadete Espacial, galardón que se entregaba por vez primera en esta edición, mientras que los adultos votaron por ‘Ovni’, de Marta Casielles, para el Premio del Público. Garvía (codirector) y Ely G. Calabria (directora de producción) fueron quienes recogieron los correspondientes reconocimientos.


Entre los asistentes, también estuvieron Alberto Martínez, director de ‘Marta de Marte’; los miembros del jurado Jesús Palacios y Victoria Vázquez; y representantes del equipo de gobierno del consistorio local, como el concejal de cultura Juan Antonio Perojo y el primer edil José Miguel Cócera.


Todos los invitados alabaron la excelente organización y trato del equipo del festival y se marcharon asombrados por la originalidad y gran afluencia de gente en la feria Expoastronómica, que visitaron en las horas previas a la proyección.


RESUMEN DEL PALMARÉS:
• Mejor Cortometraje - Premio del Jurado (ex-aequo): ‘LA INCREÍBLE VACUNA DEL DR. DICKINSON’, de
Álex Rey, y ‘SURVIVERS’, de Carlos Gómez-Trigo.
• Premio del Público: ‘OVNI’, de Marta Casielles.
• Premio Cadete Espacial: ‘UN PEQUEÑO PASO’, de Nacho Garvía y Jorge Moratal.
• Mejor Actriz: STÉPHANIE MAGNIN por ‘SURVIVERS’.
• Mejor Actor: WIMAN GONZÁLEZ por ‘MI NOMBRE ES KOJI’.
• Mejor Guion: ÁLEX REY por ‘LA INCREÍBLE VACUNA DEL DR. DICKINSON’.
• Mejores Efectos Especiales: JORDI PORRAS y DANIEL ANTEQUERA por ‘MI NOMBRE ES KOJI’.
• Mejor Música Original: PFISTERMEN’S FRIENDS por ‘MOON’.

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El importe de la recaudación se entregará a la Asociación Española contra la Leucodistrofia, mientras que el stand de Cáritas recogió cerca de 200 kilos de alimentos no perecederos en la cara solidaria de esta jornada lúdica


 

Encinas y bellotas, canicas de colores para elaborar pócimas, volcanes de lava avanzando por coladas, carabelas de corsarios a la caza de tesoros en un mar de islas, tanques rusos y alemanes en el campo de batalla, trenes atravesando Europa con viajeros a bordo, policías y ladrones, arañas tratando de atrapar hormigas, huevos de colores, dinosaurios en reconstrucción o aviones de combate de la Segunda Guerra Mundial. Todos estos personajes y accesorios y muchos más desfilaron como por ensalmo en la edición de Yebernalia’21, la fiesta de los juegos de mesa y rol más importante de la provincia de Guadalajara y el Corredor del Henares. Que se saldó con un balance de unos 800 visitantes, decenas de partidas de rol en vivo, cerca de 200 kilos de alimentos no pereceros donados a Cáritas y la práctica totalidad de los talleres de manualidades con las plazas disponibles agotadas. “El éxito de Yebernalia’21 confirma que estamos en el camino correcto: eventos seguros que harán que la marca ‘Valdeluz Ferial’ brille en 2022 con citas como esta, Expoastronómica o Etalent Days”, valora Miguel Cócera, alcalde de Yebes.

Detrás de esta feria del juego, la diversión, el ocio, la ilusión y el entretenimiento hay mil y una historias. La mayoría de ellas se disfrutan en vivo y en directo. Pero hay otras que son anónimas y merecen elogios por ser ejemplos de superación. Como la de Estefi Leiva, una joven invidente natural de Chile que llegó hace apenas tres meses a España para promocionar una serie de juegos de mesa con accesibilidad universal y adaptados a braille, audiodescripción, lengua de signos y de lectura fácil para discapacitados auditivos, visuales e intelectuales. “Es un proyecto de integración e inclusión de personas con o sin discapacidad de la editorial para la que trabajo que han tenido una magnífica acogida”, explica Leiva. Los juegos de mesa en cuestión son La Rendición, Parque Zoourios y Pa’fuera, que eran la primera vez que se presentaban en nuestro país. “Desde sus inicios Yebernalia apuesta por la inclusión a través de los juegos de mesa para que personas con o sin discapacidad puedan disfrutar de momentos de ocio compartido”, explica Juan Antonio Perojo, concejal de Cultura. Como en la edición de 2019, cuya jornada se adaptó a pictogramas y tuvo sesiones silenciosas para personas con autismo.

Pero si algo ha destacado el público en esta tercera edición de Yebernalia ha sido la seguridad que imperó durante las diez horas de Yebernalia’21. Con toma de temperatura en el acceso al recinto, entrada y salida diferenciadas, reparto de mascarillas, gel hidroalcohólico en cada uno de los tableros de juego, distancia de seguridad entre las mesas y ventilación intermitente. “A media tarde hubo que prohibir el acceso al alcanzarse el aforo limitado, algo que entendieron los asistentes y que les obligó a guardar unos minutos de espera”, explica Perojo. Otro de los aspectos que llamó poderosamente la atención, sobre todo, entre las familias, fue la posibilidad que ofrece esta feria de los juegos y el tiempo libre de incorporarse a mesas de juego en las que el jugador se puede mezclar con otros a los que no conoce. “Eso te permite no solo interactuar en un ambiente cordial y distendido ajeno a la zona de confort que ofrece el núcleo familiar, sino también competir en igualdad de condiciones”, valora el concejal de Cultura.

Medio centenar de empresas y firmas comerciales apostaron en esta edición por Yebernalia, cifra similar a la que moviliza la organización. Durante toda la jornada, la ludoteca fue un trasiego de gente que iba y venía a la caza y captura de juegos que probar en familia, a solas, en pareja o con los amigos. Allí estaban los demostradores para orientar a los jugadores sobre las reglas y objetivos, un contingente de personas a los que hay que sumar los ‘protos’, creadores de prototipos que acudieron a esta feria para conocer la opinión del público y escuchar recomendaciones de cara a mejorar el producto final. Así, fue habitual ver a familias enteras acercarse a la zona comercial para adquirir el juego elegido entre los que habían probado y que más les había convencido. Aunque también hubo quien prefirió esperar al sorteo final para confiar en la suerte y llevarse a casa el juego de mesa con el que habían soñado durante todo el día. Y es que Yebernalia es así: cumple los sueños de grandes y pequeños.

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La cita con juegos de mesa y rol para toda la familia más importante de Guadalajara y del Corredor del Henares se celebrará el 18 de diciembre de 2021


Tras dos exitosas ediciones y la cancelación en 2020 por la situación pandémica provocada por la Covid-19, el Ayuntamiento de Yebes recupera, de nuevo en fechas navideñas, YEBERNALIA ESTACIÓN LÚDICA, el evento anual dedicado a los juegos, juegos de mesa y rol de carácter familiar y para todas las edades más importante -en cuanto a número de actividades y volumen de asistentes- de toda la provincia de Guadalajara y del Corredor del Henares.

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La banda liderada por el intérprete norteamericano ofrece este sábado 28 un concierto en la Plaza de la Iglesia a partir de las ocho de la tarde con reserva previa a través del correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.


Aaron Rux llegó por primera vez a España a los 18 años en un viaje de vacaciones con sus amigos y se enamoró del cielo, el sol, la gastronomía y el clima. En 2000 regresó para completar su formación en Filología Hispánica y Literatura en Cádiz y, tras varias idas y venidas, en 2008 decidió que aquí estaba su sitio. Y hasta hoy.

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Este centro de formación no reglada que en 2019 estrenó las nuevas instalaciones con más de 160 m2 útiles ha celebrado la gala de fin de curso y superado con éxito los efectos de la pandemia


 

Piano, guitarra, percusión, saxofón, flauta travesera o violín son algunos de los instrumentos en los que el alumnado puede iniciarse o perfeccionar el nivel. Con más de medio centenar de matrículas, incluye un grado infantil dividido en jardín musical, preparatorio e iniciación, y otro elemental con secciones para principiantes y enseñanza libre, y avanzado, adulto y enseñanza libre. Cuenta además con una agrupación coral mixta integrada por voces adultas, cuya actividad se ha visto condicionada en el último año por la pandemia al ser considerada actividad de riesgo extremo. Es la Escuela Municipal de Música de Yebes, que acaba de cumplir un decenio y que el pasado domingo celebró la gala de fin de curso 2020-2021 con la asistencia de los familiares. Un servicio que tiene una “excelente acogida” entre los vecinos y cuyos resultados en estos años “son visibles en el alumnado, que en algunos casos ha accedido a estudios de Conservatorio gracias a la vocación del profesorado”, apunta Juan Antonio Perojo, concejal de Cultura.

Bajo la batuta de Raquel Sánchez-Pardo, que está al frente de este centro de formación no reglada desde sus inicios, en diez años se ha logrado consolidar una infraestructura educativa, formativa y cultural “de primer nivel” en este municipio, que no solo es capaz de atender la inclinación de los más pequeños por la música, “que a estas edades es más una diversión que un aprendizaje”, y el deseo de muchas madres y padres de iniciar a sus hijos en este arte, sino también de dar respuesta “a las necesidades e inquietudes de los estudiantes que están en un escalón superior”, opina Perojo. Que destaca la “implicación y grado de compromiso” del profesorado que presta sus servicios en la Escuela Municipal de Yebes, “que atesora una contrastada capacidad pedagógica, nivel de enseñanza y experiencia profesional” que están a la altura de pocos centros de estas características. Como lo demuestra el hecho de que muchos alumnos acumulan varios cursos debido a la entrega, trato y complicidad del claustro de profesores.

En el transcurso de la fiesta de fin de curso, en el que los alumnos exhibieron los conocimientos y nivel adquiridos, la directora de la Escuela Municipal de Música de Yebes alabó la “capacidad de adaptación, sacrificio y esfuerzo” de los niños en un año “tan aciago y complicado” como ha sido este 2020. “En el que durante varios meses hemos tenido que impartir las clases online, con la dificultad que entraña este sistema de interacción para la corrección y el aprendizaje”, explica Raquel Sánchez-Pardo. Que llegado a este punto, quiso agradecer la “colaboración, dedicación y compromiso” de los padres y madres, “que han sido la necesaria correa de transmisión en el ámbito familiar para motivar y aleccionar a sus hijos”. En esta ocasión, la gala estuvo dedicada a las “Músicas para bailar” y los alumnos formaron orquestas para interpretar los temas elegidos para la ocasión, llevando la emoción al auditorio. “Llevo muchos años en la enseñanza musical y hacía tiempo que no veía una generación tan estimulante como esta”, reconoce.

La Escuela Municipal de Música de Yebes inició su andadura con apenas una decena de matrículas en el otoño de 2011 en las dependencias de las oficinas municipales de Valdeluz, que no reunían las condiciones mínimas para la impartición de este tipo de estudios. “Con paredes de chapa, techos bajos y un espacio tan incómodo como reducido, profesores y alumnos se sobrepusieron a las adversidades y en poco más de dos años se alcanzaba el medio centenar de inscritos”, evoca el concejal de Cultura. Esta progresión motivó la primera mudanza a las instalaciones contiguas al Centro Cultural de Valdeluz, donde en una superficie de 80 metros cuadrados se habilitaron cuatro aulas de formación que en este caso tampoco tenían los requisitos acústicos, ambientales y sonoros necesarios. “Aquellas carencias se suplieron con el entusiasmo de los alumnos y la voluntad de los profesores”, enfatiza Perojo.

A comienzos de 2018, la escuela se trasladó a su actual emplazamiento, con más de medio centenar de metros cuadrados dedicados a espacios formativos y repartidos en cinco aulas, suelos de tarima, sistemas de aislamiento para la convivencia acústica de todas las estancias y un salón de audiciones con capacidad para 35 plazas. “Lo que hicimos fue dignificar un espacio acorde a las necesidades y esfuerzos de una comunidad educativa que, a lo largo de estos años, se ha comportado como una gran familia”, concluye Perojo.

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Desde espectáculos hilarantes como ‘¡¡¡Reciclashhh!!!’ o la actuación de Potato Omelette Band a montajes evocadores como El Librófono de Alicia Merino, para asistir como público será obligatoria la reserva previa


 

Una gaita fabricada con un flotador, un tema flamenco interpretado con una muleta ortopédica, una regadera a modo de saxofón o una manguera de lavadora para componer un tema de jazz con ayuda de un barreño y una bolsa de plástico.

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