NP 24 10 2016

Un total de 35 usuarios, en su mayoría niños, pernoctaron el viernes en las instalaciones para conmemorar el Día de las Bibliotecas y homenajearon al escritor británico Roald Dahl en el centenario de su nacimiento


Al cabo del año hay días para todos los gustos. Está el Día Mundial de los calcetines perdidos, que es el 9 de mayo. O el del agradecimiento al papel de burbuja, que tiene lugar el último lunes de enero. El del retrete, que cae el 19 de noviembre. El de la zapatilla de distinto color, que es el 3 de mayo. O el Día Internacional de la pelea de almohadas, que se celebra el primer sábado de abril. Hasta el número Pi tiene una jornada dedicada: el 14 de marzo. O el de la toalla, ¡sí, como lo oyen!, que es el 25 de mayo. Entre semejante tumulto, hay un lugar mágico que merece el tributo y reconocimiento de cualquier sociedad que se precie. Son las bibliotecas, reservas imperecederas del conocimiento, la memoria y el saber que no ocupa lugar. Se festeja hoy 24 de octubre y la biblioteca de Valdeluz se anticipó el pasado viernes a esta conmemoración con una velada nocturna en la que participaron 35 usuarios.

Estos espacios culturales y de saber cumplen una “función primordial” en un municipio como Yebes al contribuir de forma decisoria a vertebrar el tejido social. Un papel que es más crucial si cabe en el caso de Valdeluz, ya que hoy por hoy es “uno de los puntos neurálgico de actividad, emprendimiento y reunión”, donde los vecinos encuentran “la horma de su zapato”. Juan Antonio Perojo es de la opinión que una de las mejores maneras de proteger las bibliotecas es darlas a conocer y abrir sus puertas de par en par. “Para mostrar sus rincones más escondidos, trastear entre las estanterías y que los lectores sientan que es un servicio propio”, opina el concejal de Cultura. No en vano, la biblioteca de Valdeluz nació a partir de una iniciativa auspiciada por el Ayuntamiento de Yebes en septiembre de 2011 y en la que los vecinos se implicaron de forma ejemplar con la donación de más de 2.000 volúmenes. Cinco años después, la biblioteca municipal se ha hecho digna merecedora del Premio Biblioteca del Año de Castilla-La Mancha 2016, galardón que se le hará entrega en la mañana de hoy.

Por segundo año consecutivo, esta edición de ‘Una noche en la biblioteca’ dispuso un programa con diversos actos. A la cita acudieron 35 usuarios que se habían inscrito previamente, repartidos entre 22 niños y 13 adultos. La velada arrancó a las ocho de la tarde coincidiendo con el cierre de la biblioteca y la recepción de los participantes. Tras acondicionar la zona de descanso, se llevó a cabo una gymkana temática sobre la figura de Roald Dahl. “Hemos querido honrar al escritor británico por su inestimable aportación a la literatura infantil y los valores y principios que transmitió a través de sus obras”, explica Perojo. Este año se cumple el centenario del nacimiento del escritor británico, que inspiró una serie de juegos donde se daban a conocer sus obras. Suyos son títulos tan emblemáticos como Charlie y la fábrica de chocolate, James y el melocotón gigante o la creación del entrañable personaje de Matilda, esa niña ingeniosa que disfruta con el placer de la lectura y que encuentra en la biblioteca ese fascinante lugar en el que dar rienda suelta a su imaginación.

En homenaje a este referente mundial de la literatura infantil se realizó un pictiocuento en el que los niños debían dibujar sobre un lienzo imágenes representativas de algunas de las obras de Dahl con los ojos vendados. Otras actividades en torno a este autor fueron la búsqueda en una sala repleta de globos de aquellos que compusieran los títulos de algunos de sus libros. O el montaje de varios puzles conlas portadas de sus libros más conocidos. A modo de pista, a los pequeños se les hizo entrega de una tableta de chocolate de Willy Wonka, en cuyo interior se podía encontrar un boleto dorado para pasar la noche en la biblioteca de Valdeluz. Tras el juego, los noctámbulos se sentaron a la mesa para dar cuenta de las viandas que traían de casa y que compartieron entre todos. Tortillas, empanadas, croquetas y hasta bizcochos de postre formaban parte del menú. Una vez lavados los dientes y con los pijamas ya puestos, se dio comienzo a una sesión mágica de cortometrajes de animación, a la que siguió una narración de cuentos a la luz de las linternas. Marcaba el reloj más allá de la medianoche cuando los participantes se metían en los sacos para dormir y se apagaban las luces. Pero como los ánimos seguían muy alterados y había ganas de más, se improvisó una velada de chistes antes de caer rendidos. A eso de las 7 de la mañana, algunos de los más pequeños ya estaban en danza y a las 8:30 h se sirvió un suculento desayuno con chocolate y churros por invitación del Ayuntamiento de Yebes.

Este acto también sirvió para tributar un “merecido reconocimiento” a la figura del bibliotecario en la persona de Álvaro Pérez, “verdadero culpable” del auge y protagonismo que la biblioteca de Yebes y Valdeluz ha alcanzado a lo largo de estos años y “auténtico dinamizador” del programa de actividades que se organiza a lo largo del año. Juan Antonio Perojo asegura que el Día de la Biblioteca hay que celebrarlo durante los doce meses con visitas asiduas a estos centros culturales y de animación. “Así que celebrémoslo hoy, mañana, pasado, la semana que viene y las siguientes y reivindiquemos la importancia del servicio público que prestamos y que, en muchos casos, es el primer recurso cultural que los ayuntamientos ponemos a disposición de los vecinos”, asegura el concejal de Cultura.

 

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