Han participado en un innovador, original e instructivo programa formativo de la mano de la educadora infantil y escritora Carolina Vega, autora de la novela ‘Siempre es tarde para el lamento’


 

Tras el suicidio de Laia víctima de acoso escolar, en el instituto se suceden otras dos muertes: la del director y la de Jaime, un compañero de clase.

El suceso despierta la curiosidad de una periodista de investigación, que indaga en la pesadilla que rodea a la tragedia silenciosa de esta joven. Arantxa no descansará hasta descubrir lo que hay detrás de este caso de bullying. Es el argumento de ‘Siempre es tarde para el lamento’, la última novela de Carolina Vega. Un relato que es el resultado de una ardua labor de investigación de la autora sobre el problema de la violencia de género y el acoso escolar en las aulas. En cuyas páginas planea en todo momento la interrogante de por qué los medios de comunicación no incluyen nunca en sus noticias las causas que provocan el acoso. “Tras escribirla entendí que hay que anticiparse al acoso y focalizar todos los esfuerzos en la prevención”, afirma Carolina Vega, que es educadora infantil y escritora especializada en violencia.

Y dicho y hecho. En las dos últimas semanas, los alumnos de Primaria del colegio público ‘Jocelyn Bell’ de Yebes y Valdeluz han trabajado los aspectos preventivos de esta lacra social con ayuda de Carolina Vega, que ha impartido con éxito este programa formativo en centros educativos de Madrid, Guadalajara y Toledo. Previamente, el claustro de docentes tuvo la oportunidad de conocer el protocolo de actuación para elaborar de forma conjunta un calendario de actividades. “El objetivo de este proyecto no es otro que la exposición de los errores a evitar que se detectan con frecuencia en las aulas e incluso en los propios hogares y, sobre todo, propiciar una mediación igualitaria entre los niños, un comportamiento que les permita desarrollar los valores emocionales de autoconcepto y autoestima”, explica la escritora. Porque ante todo hay que tratar que la víctima no adopte una actitud pasiva o agresiva, sino asertiva.

Este programa trata de concienciar desde edades tempranas a los niños en los mecanismos y pautas de prevención para afrontar situaciones molestas en el contexto escolar como el bullying o ciberacoso. Pero también en relación con el uso imprudente de las redes sociales que les exponen a ser objeto de prácticas peligrosas como el sexting o grooming. “Si educamos a los niños hoy no tendremos que educar a los adultos mañana”, propone Carolina Vega. Con demasiada frecuencia, las conductas hostiles de los niños empiezan a convertirse en un problema para las familias a partir de los 10-11 años. La realidad es que el origen de estos comportamientos anómalos es muy anterior, “lo que sucede es que solemos achacarlo a cosas de críos”. El ámbito de acción de este programa formativo no se ha ceñido solo a las cuatro paredes del aula, sino también a los recreos inclusivos. “un entorno en el que los niños se desenvuelven en un ambiente más distendido”. Además, se ha involucrado a las familias con la creación de una Escuela de Padres y Madres.

A lo largo de estos años, Carolina Vega ha aprendido a detectar el rol de los actores que intervienen en las situaciones de acoso escolar. Ella lo atribuye a la complicidad y confianza que adquiere con el alumno, ya que acude al aula sin uniforme, ajena a las pautas o análisis del psicólogo y desprendida del papel educador que va asociado a la figura del profesor o tutor. “Yo solo soy una escritora que quiere darle la vuelta a la historia y escribir por fin un relato con final feliz”, arguye. No obstante, le llama “poderosamente la atención” determinadas situaciones que confirman que sigue existiendo una base cultural y social construida en torno a la desigualdad. En este sentido, califica de “sorprendente” esa involución, el hecho de que la sociedad camine hacia atrás y haya sido incapaz de superar determinados estereotipos y roles de género. “Aún hoy muchos niños siguen pensando que las tareas del hogar le pertenecen a las madres, mientras que el trabajo fuera de casa es cosa de los padres”, expone la escritora, que admite que “queda mucho trabajo por hacer”.

La autora de este innovador, original y efectivo programa formativo de educación emocional y en valores democráticos como la igualdad, tolerancia y respeto, destaca la implicación y colaboración necesarias del Ayuntamiento de Yebes, la AMPA y la Dirección y el claustro de profesores del colegio público ‘Jocelyn Bell’ en esta iniciativa. “Las situaciones de acoso que se producen en el aula exigen a los centros y Administraciones ser eficientes y operativos y arbitrar los mecanismos necesarios en caso de tener que intervenir”, arguye Blanca Arrasate, concejal de Educación. Que insiste en la idoneidad de estas campañas de sensibilización en el ámbito del propio aula, “para enseñar de forma proactiva conceptos como la empatía, la inclusión, el respeto a lo diferente, la asertividad y la confianza”. Vega abunda en la conveniencia de que los niños aprendan a identificar determinadas situaciones y que los profesores se involucren en la prevención. “Ellos son los mejores influencers de nuestras hijas e hijos, los primeros en detectar el problema”, asegura esta educadora infantil.

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