NP 13 12 2017

Procedente del Programa Nacional de Mejora y Conservación de los Olmos Ibéricos del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente y la Universidad Politécnica de Madrid, se plantará junto a la ermita de la Soledad


Los olmos que durante siglos dieron sombra y madera prácticamente han desaparecido de los sotos, montes, riberas y plazas de España. Desde 1930 su población se ha visto diezmada por la epidemia de la grafiosis, que se convirtió en agresiva en la década de los 80. La grafiosis agresiva es una grave enfermedad causada por el hongo Ophiostoma novo-ulmi de cuya dispersión se encarga una especie de escarabajo denominado escolítido. Esos insectos portan en su cuerpo las esporas del h0ngo que, al alimentarse bajo la corteza del árbol, van diseminándolas por el interior. El desarrollo del hongo causa el colapso de los vasos conductores de la savia y hace que en solo unos meses las verdes copas se sequen y el árbol muera. Cuentan que Carlos III obligó a plantar uno en cada una de las plazas de los pueblos y hoy es una especie con una delicada situación. Las cifras son demoledoras: cada escolítido llega a transportar unas 100.000 esporas del hongo, en torno a 6 millones de olmos han desaparecido del paisaje español y cerca de mil millones en todo el mundo.

A partir de la década de los 80 se puso remedio a esta lacra que estaba esquilmando un árbol que tuvo un papel decisivo en la vida cotidiana de nuestros antepasados. Al dar sus frutos las investigaciones realizadas por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA), en colaboración con la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). El Programa Nacional para la mejora y conservación de los recursos genéticos de los olmos ibéricos ha logrado la obtención de ejemplares resistentes a la grafiosis. La finalidad de este plan es obtener un número suficiente de genotipos tolerantes al hongo que servirán para garantizar la preservación de una especie tan emblemática a las generaciones futuras. Fruto de estas tres décadas de colaboración, se han conseguido siete clones de la especie Ulmus minor que han demostrado buena resistencia a la grafiosis y cuyas réplicas pueden ser destinadas a la recuperación de las olmedas naturales, la restauración de riberas y el uso ornamental.

De la mano de Aeghitalos, Ecologistas en Acción, Fagus, Micorriza y WWF, las cinco organizaciones ambientales que están detrás del proyecto ‘Un olmo, mil historias’ que quieren divulgar y recuperar la importancia que antaño tuvieron los olmos para los habitantes de la provincia de Guadalajara, el pasado verano el Ayuntamiento de Yebes solicitó la donación de un ejemplar de esta especie arbórea. A imagen y semejanza del que tuvo el pueblo y que desapareció hace más de una década por culpa de la grafiosis. Un árbol que fue testigo fiel y silencioso del acontecer diario de los vecinos, de faenas y negocios, de conversaciones y descansos. “Su reparadora sombra dio cobijo a múltiples generaciones de vecinos, que allí mitigaron sus fatigas; con esta iniciativa, el olmo vuelve a formar parte de nuestro paisaje y nuestra cultura”, explica Vidal Gaitán, concejal de Medio Ambiente. Producido en el Centro Nacional de Recursos Genéticos Forestales de Puerta de Hierro (Madrid), este ejemplar resistente a la grafiosis se plantará junto a la ermita de la Virgen de la Soledad, “un lugar emblemático próximo al que ya ocupó, que se observará a distancia y de cuyo crecimiento serán testigos las próximas generaciones de vecinos de Yebes”, indica Gaitán.

Tras 30 años de labor investigadora, el Programa español de sitúa como pionero en la conservación y mejora de los olmos a nivel internacional. Los resultados cosechados han permitido sentar las bases necesarias de conocimiento para el éxito de un proyecto de selección y mejora genética clásica. Es la primera vez que en Europa se logran ejemplares autóctonos de Ulmus minor resistentes a la grafiosis. Su ejecución ha supuesto la conservación de más de 300 genotipos en bancos de germoplasma y la obtención de más de 25.000 árboles tolerantes a la enfermedad. Antes de su regresión, esta especie dominaba grandes extensiones en el centro, este y sur de la Península Ibérica. En tiempos tuvo un notable uso como soporte del viñedo y para la obtención de ramón para el ganado. Tradicionalmente, su madera ha sido siempre apreciada en la construcción, carpintería, ebanistería y fabricación de todo tipo de herramientas, arados y aperos agrícolas.

El acto de plantación del olmo cedido por la Dirección General de Desarrollo Rural y Política Forestal del MAPAMA se celebrará el próximo 16 de diciembre. Que se iniciará a las 11 horas con una charla en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Yebes bajo el título ‘Los olmos: cultura e historia milenaria en la Península Ibérica’ a cargo de Luis Gil, catedrático de Anatomía Vegetal en la Escuela Superior de Ingenieros de Montes de la Universidad Politécnica de Madrid. A la que seguirá otra impartida por David León, técnico de la Dirección General de Desarrollo Rural y Política Forestal, acerca del Programa nacional de conservación y mejora de los olmos ibéricos. Con posterioridad, los asistentes se trasladarán al lugar en el que se erigirá el olmo, junto a la ermita de la Soledad de Yebes.

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