La duración estimada de este periodo de descanso para que la fauna retorne a los asentamientos y áreas de campeo es de seis semanas a dos meses, aunque la Concejalía de Medio Ambiente cree que ese plazo lo determinará la propia naturaleza


 

El bosque de Valdenazar está exhausto y se ha ganado a pulso un merecido descanso. En estos años, la presión demográfica que ha soportado este paraje natural de 14 hectáreas de superficie ha alterado por completo los usos y costumbres de la fauna. Muchas de las especies de aves y mamíferos que durante décadas han anidado y poblado este hábitat han desaparecido por culpa de la afluencia de visitantes.

Con el fin de que el monte recupere el latido vigoroso que tenía antaño, es necesario que pueda respirar con tranquilidad. Para que corzos, jabalíes, milanos, conejos, búhos, jinetas, lagartos, zorros y tejones vuelvan a los asentamientos y áreas de campeo que ocupaban hace apenas cinco años. Para lograr ese objetivo, el Ayuntamiento de Yebes ha ordenado el cierre temporal del bosque de Valdenazar por parada biológica, medida que se ha hecho efectiva en la mañana de hoy. “Una decisión estricta y contundente que entendemos necesaria porque aún estamos a tiempo de recuperar la fauna salvaje que abundaba en este espléndido ejemplar de bosque mediterráneo”, explica Miguel Cócera, alcalde de Yebes.

Concebida para preservar, proteger y regular de manera específica los usos y actividades en el principal pulmón verde de este municipio, la Ordenanza municipal reguladora del bosque de Valdenazar aprobada en Pleno el pasado 10 de julio prevé este tipo de escenario. Así, el artículo 17 establece que, a petición del área municipal competente, la Alcaldía podrá prohibir o limitar el acceso y uso del bosque cuando, ‘por circunstancias sobrevenidas o periodos determinados, resulte necesario para preservar las condiciones básicas de conservación y protección del medio ambiente, su flora y fauna’. “Durante el confinamiento decretado por la pandemia, Valdenazar recuperó buena parte del esplendor que tuvo, una metamorfosis que confiamos se repita con este paro biológico”, argumenta Gaitán. Un periodo de veda e inactividad con el que se pretende regenerar el monte y, sobre todo, facilitar el retorno de las especies que han emigrado de este territorio. “Nos vemos obligados a adoptar esta medida por causa de fuerza mayor y los visitantes deberán acostumbrarse a que se repita año tras año”, avisa el edil de Medio Ambiente.

La ruta interpretativa que circunda el bosque de Valdenazar se inauguró el 26 de enero de 2015 y fue el colofón a varios meses de arduo e intenso trabajo para recuperar un paraje hasta entonces abandonado a su suerte y convertido en improvisada escombrera. La elección de aquel día no fue casual. Coincidió con el Día Internacional de la Educación Ambiental, “una declaración de intenciones de lo que estaba por venir y una premonición acerca de uno de los fines prioritarios de este monte”, reflexiona Vidal Gaitán. Esta jornada reivindicativa alerta sobre la problemática ambiental a nivel global y sirve para sensibilizar a la sociedad sobre la delgada línea que separa el progreso y desarrollo humano y la conservación de los ecosistemas. “Esa estrecha frontera se ha quebrado en el caso de Valdenazar y ahora toca parar para que pueda recobrar el equilibrio natural que ha alterado la excesiva presión demográfica”, esgrime.

Si de algo está orgulloso el Ayuntamiento de Yebes en estos años es de la función de Valdenazar como aula de naturaleza al aire libre. El itinerario perimetral que rodea este bosque es frecuentado por decenas de escolares, que en un cómodo paseo ponen en práctica los conocimientos adquiridos en clase sobre flora y fauna o identifican una actividad ya extinguida como el carboneo. Con ayuda de una serie de paneles informativos que invitan a disfrutar y descubrir los valores paisajísticos y ambientales que atesora. “La razón de ser de este parón no es otra que devolver a este paraje el pulso vital que tenía hasta ayer para darle continuidad mañana a esa faceta educativa”, dice el concejal de Medio Ambiente. Además de ser un espacio de ocio y esparcimiento, el bosque de Valdenazar tiene un importante papel didáctico. Aquí se ubica el primer Punto de Observación Astronómica de la provincia de Guadalajara, donde cada año cientos de personas aprenden a reconocer las constelaciones y admiran los objetos celestes más próximos a la Tierra con ayuda de los telescopios.

Desde hace varios años, este paraje alberga el Día del Árbol, que ha permitido repoblar las zonas más deterioradas con cerca de medio millar de especies autóctonas. Aquí se celebra cada año una jornada de voluntariado ambiental para ganarle la batalla a una planta invasiva como el ailanto, que ha colonizado algunos reductos del monte. “Es la forma de implicar y concienciar a vecinos y visitantes en la importancia de preservar y mantener intacto este pulmón verde”, sentencia Gaitán. Que recuerda que Yebes fue el primer municipio de la provincia de Guadalajara en dar el visto bueno a una Ordenanza para la protección del arbolado singular de interés local. A esa decisión han seguido otras en esa misma dirección como la elaboración y edición del Inventario y Guía de los Árboles de Interés Local de Yebes y Valdeluz o el Plan de Gestión del bosque de Valdenazar, un concienzudo y riguroso documento que recoge los valores y amenazas que presenta este espacio natural y establece las futuras líneas de actuación.

En cuanto a la duración estimada de esta primera parada biológica de Valdenazar, la Concejalía de Medio Ambiente no quiere comprometer una fecha de reapertura, aunque podría prolongarse de seis semanas hasta dos meses. “Ese plazo lo determinará la propia naturaleza”, razona Vidal Gaitán.

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