Con esta norma, el Ayuntamiento da respuesta a la problemática y situaciones derivadas del notable aumento de personas que cada año visitan este paraje y de la presión demográfica que ejerce la población del entorno


 

Yebes se convirtió el 29 de julio de 2015 en el primer Ayuntamiento de la provincia de Guadalajara en aprobar una Ordenanza municipal para la protección del arbolado singular de interés local. Fue el paso previo y decisivo para la conservación del patrimonio arbóreo que atesora este municipio y una norma esencial que establece los criterios que guían la catalogación, protección y conservación de los ejemplares a preservar para las generaciones venideras.

Con posterioridad, el Ayuntamiento de Yebes ha adoptado otras decisiones en esa misma dirección. Como la elaboración y edición del Inventario y Guía de los Árboles de Interés Local de Yebes y Valdeluz o la señalización con paneles de la ruta interpretativa de los árboles más característicos y vetustos de este municipio. O el Plan de Gestión del bosque de Valdenazar, un concienzudo y riguroso documento que recoge los valores y amenazas que presenta este espacio natural y establece las futuras líneas de actuación.

Ahora, el Ayuntamiento de Yebes da un salto cuantitativo y cualitativo encaminado a la preservación, protección y regulación de manera específica del principal pulmón verde de este municipio. Con la aprobación y reciente entrada en vigor de la Ordenanza reguladora del bosque de Valdenazar, se unifican en una sola disposición de carácter general las medidas de conservación y control previstas en el Acuerdo de custodia suscrito con la Asociación Nacional Micorriza y el Plan de Gestión de este espacio natural protegido. “Con este documento damos respuesta a la problemática y situaciones derivadas del notable incremento de personas que anualmente visitan este paraje y de la presión demográfica que ejerce la población que se asienta en el entorno del bosque”, valora Vidal Gaitán, concejal de Medio Ambiente. El itinerario circular que permite descubrir los valores paisajísticos y ambientales de este magnífico ejemplar de bosque mediterráneo fue inaugurado el 24 de enero de 2015, tiene un nivel de dificultad bajo, mide 2.130 metros y se tarda casi una hora en recorrerlo.

Los objetivos que se persiguen con este texto normativo es la defensa del patrimonio municipal y la protección del medio ambiente natural que conforma el bosque de Valdenazar, sus instalaciones y equipamientos, así como compatibilizar estos intereses con el uso y disfrute públicos de este paraje velando por su utilización racional. “De ahí la necesidad de regular las actividades a desarrollar en su perímetro y ordenarlas desde el punto de vista administrativo, y establecer el régimen corrector ante quienes violen lo dispuesto sancionando las infracciones y obligando a reparar el daño ocasionado”, explica el edil de Medio Ambiente. Además de permitir la circulación a pie por los caminos y senderos señalados para favorecer la recuperación de la cubierta vegetal y tranquilidad de la fauna, la nueva ordenanza compatibiliza las actividades educativas y de investigación científica en las 25 hectáreas que ocupa el bosque, siempre y cuando estas sean compatibles con su conservación.

Fumar o encender fuego, acampar o pernoctar, el uso de elementos audiovisuales, las actividades cinegéticas, la suelta o introducción de especies animales o vegetales sin autorización, el vertido de residuos sólidos o líquidos, la alimentación de la fauna silvestre o la circulación en bicicleta, patinete o a caballo. Son algunas de las prácticas que están expresamente prohibidas en esta normativa, cuya finalidad es única y exclusivamente preventiva, correctora y preceptiva. No obstante, Vidal Gaitán reconoce que esta regulación suple el vacío que existía hasta hoy en varios aspectos que requerían de una adecuada reglamentación. Se refiere el concejal de Medio Ambiente a la correcta gestión de los recursos naturales del bosque de Valdenazar para garantizar la protección del entorno y, si fuera necesario, “restaurar su biodiversidad y variedad, composición y belleza de los ecosistemas naturales y del paisaje”.

La Ordenanza reguladora de los usos y utilización del bosque de Valdenazar también resuelve las “graves consecuencias” que para este paraje natural puede tener la excesiva presión derivada de la presencia humana descontrolada. “Lo que hacemos con esta norma es dotarnos de un instrumento de reacción para hacer frente a las agresiones que pudiera sufrir este hábitat, cuyos responsables por acción u omisión quedaban impunes hasta ahora”, precisa Gaitán.

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