NP 13 08 2017

El público inundó la zona recreativa de entrada al bosque con mantas, neveras, hamacas, esterillas y tumbonas, y fueron muchos los que aprovecharon para cenar bajo las estrellas


Familias enteras, parejas, grupos de amigos, curiosos o meros aficionados a la astronomía. Con ganas de repetir la experiencia, para estrenarse por fin en la asombrosa técnica de descubrir las maravillas que oculta la bóveda celeste o intrigados por lo que iba a pasar. Con la explanada de acceso al bosque de Valdenazar atestada de vehículos, que llegaban hasta el campo de golf de Valdeluz y más allá. Y un trasiego constante de gente que iba y venía. Así transcurrió la noche de ayer sábado en el Punto de Observación Astronómica que el Ayuntamiento de Yebes inauguró hace justo un año con el mismo llamamiento de las Perseidas y que tuvo como espectador de excepción al alcalde. Miguel Cócera reconocía que “jamás nos imaginamos que 365 días después asistiríamos a una velada astronómica tan multitudinaria, maravillosa e inolvidable como la que hemos vivido esta noche”, con la zona recreativa atiborrada de un público expectante por asistir a la lluvia de estrellas más popular del año.

Como Mamen y sus hijos, que estaban de paso en Guadalajara por un asunto familiar y venían desde Zaragoza. O una familia que acudió a la llamada desde Toledo y se había enterado del evento en una de las visitas de fin de semana a las instalaciones del Observatorio de Yebes. Y Ángel, que llegó desde Camarma de Esteruelas en compañía de su clan tras convencer también a su hermano. O un grupo de profesoras de Infantil y Primaria de un colegio de Alovera. Todos con el propósito de participar en una función al aire libre en compañía de las estrellas y con el firmamento como telón de fondo. “Seguro que nadie se marchó a casa decepcionado, sino todo lo contrario, con un formidable sabor de boca”, valora el alcalde. Porque fueron más de una treintena los meteoros que se vieron caer desde el cielo, algunos de ellos espectaculares, que provocaron la atónita exclamación de los participantes.

Y es que la noche no pudo comenzar mejor. Pasaban unos pocos minutos de las diez cuando por el noroeste hacía su aparición la Estación Espacial Internacional (ISS) en su periplo alrededor de la Tierra. Durante seis minutos, sobrevoló las cabezas de los asistentes en dirección sureste a 400 kilómetros de altura, una velocidad de paso de 28.600 km/h y una magnitud -2’5 de brillo. Con Perseo todavía muy bajo en el horizonte, que es la constelación de la que parecen emanar los meteoros de esta lluvia de estrellas, y con el fin de amenizar la espera antes de asistir a las Perseidas, el público pudo disfrutar con la observación de los anillos de Saturno o las franjas gaseosas del gigante Júpiter. Pero también de la nebulosa planetaria Dumbbell en Vulpécula, la nebulosa del anillo en Lira o la galaxia de Andrómeda con ayuda de la media docena de telescopios que AstroYebes dispuso para la ocasión.

Pero estaba claro que el público había llegado a Valdenazar para divertirse y capturar los destellos que provocarían los fragmentos del tamaño de una cabeza de alfiles o un grano de arena que había dejado la estela del cometa Swift-Tuttle al atravesar la atmósfera terrestre a 160.000 km/h de velocidad. Desde una hora y media antes de la cita, los ‘buscadores de estrellas’ ya ocupaban los bancos del área recreativa. Pertrechados con neveras y viandas, muchos se disponían a cenar en compañía de las luminarias del cielo. A eso de las diez, el público se arremolinaba en el acceso a la plataforma de observación. Y media hora después, apenas quedaban huecos en la planicie de entrada al bosque para extender las mantas y esterillas o plantar las hamacas y sillas plegables que habían traído desde casa, siguiendo la recomendación de AstroYebes. Todo estaba listo para gozar del espectáculo.

Y el espectáculo no tardó en llegar. En forma de más de una treintena de meteoros surcando el cielo, que fue groso modo el número que se pudieron ver durante las cuatro horas que duró la actividad. Algunos de ellos en forma de bólidos, de mayor recorrido, explosividad y brillo que las estrellas fugaces convencionales. Ante los vítores de los asistentes y la mirada fascinada de los más pequeños. “Solo por la satisfacción de ver a los niños divertirse con los fenómenos y objetos que se pueden ver cada año en el firmamento, merece la pena el esfuerzo que estamos haciendo desde el Ayuntamiento de Yebes para divulgar el conocimiento de la ciencia astronómica y despertar la curiosidad e interés por el Universo que nos rodea”, admite Miguel Cócera. Tras las explicaciones sobre la situación en el cielo del radiante de las Perseidas, el alcalde avanzó algunas de las actividades que se incluirán en el programa de Expoastronómica 2017, la cuarta edición de la única feria de divulgación astronómica que se celebra en España y que tendrá lugar los días 16 y 17 de septiembre en el polideportivo de Valdeluz.

Pasaban unos cuantos minutos de las dos de la madrugada cuando los telescopios de AstroYebes se apagaban tras la postrera contemplación de los cráteres, mares y planicies de la Luna, que ya se elevaba por el este. “Con la satisfacción del deber cumplido y de haber respondido a las expectativas”, resume el alcalde. A esas horas, más de 150 personas aún permanecían envueltos en mantas y echados en tumbonas oteando la bóveda celeste. A buen seguro, dispuestos a aguantar hasta las cuatro de la madrugada, que sería el momento de mayor intensidad de las Perseidas, con una tasa de entre treinta y 50 meteoros por hora. ¡¡Y es que hay gente para todo!!

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